Eterna amante de la brisa y el oleaje de la playa. Suelo despejarme en las montañas del Yunque. De vez en cuando, especialmente los domingos, me escapo en dirección a Fajardo en busca de mariscos, alcapurrias y bacalaitos fritos, sólo para terminar embocándolos con el juguito de Parcha que jamás se escapa.